
Hace unas semanas os hablamos de la
depilación láser y algunas
recomendaciones previas a la depilación.
En esta ocasión os contamos nuestra experiencia y cómo es el procedimiento en
Instituto Médico Láser (IML).
Nosotras elegimos la
depilación en áxilas ya que es una buena zona para empezar con el láser.
Primero rellenamos un cuestionario sobre nuestro historial médico.
Después nos recibió la doctora
Ana Babetsoba, que es súper simpática y le tenemos mucha confianza.
Nos hizo más preguntas sobre nuestra piel, si nos habíamos bronceado, cuánto tiempo había transcurrido desde la última vez que nos bronceamos, etc.
Nos examinó la zona a depilar. La exploración física es importante porque aquí se determina el tipo de láser más adecuado para nuestra piel.
En nuestro caso se utilizó el
láser alejandrita.
Posteriormente nos hizo pasar a la
zona de depilación en donde nos hicieron fotografías de la zona a depilar.
Nos dieron unas
gafas para proteger los ojos de los disparos del láser y después dio inicio la sesión.
A título personal, decidí ir
sin crema anestésica. Tengo mucha tolerancia al dolor, y os puedo decir que
es muy doloroso.
No me compensa ponerme crema anestésica para una zona tan pequeña como la áxila. La sesión dura unos pocos minutos y se puede sobrellevar más o menos bien.
Pero el
usar crema anestésica es una
decisión muy personal.
¿Qué se siente? La sensación es de
lenguetazos de fuego.
Después de la sesión me aplicaron
aloe vera para calmar la piel. La zona estaba un poco enrojecida (al día siguiente la piel estaba sin rojeces) pero
libre de vello.
Es normal que el vello vuelva a crecer pero ese vello
se cae a la semana más o menos.
¡Es una
liberación chicas!
Lo más impresionante es que las áxilas pierden ese sombreado feo de cuando te afeitas y parece piel de bebé.
Hemos estado sin vello aproximadamente unos
45 días.
¡Ahora toca la segunda sesión!
¿Piensas hacerte la depilación? Si ya has empezado, ¿Cuál ha sido tu experiencia?
Hot or Not?
Fotografía cortesía de
IML