Uno de los temas que más me preocupaba durante el
embarazo eran la
celulitis, la pérdida de firmeza y las estrías, sobre todo esas temidas estrías que había visto una y otra vez en las imágenes de Instagram bajo el hashtag
#bodyshaming. Unas rayas blancas que cruzaban el vientre y las caderas de esas aguerridas madres y que se antojaban temibles.
Estaba dispuesta a aceptar que ganaría unos kilos, pero quería llegar "dignamente" al final de mi embarazo. Por ese motivo, desde el minuto cero
me puse a buscar lo que podía y no podía utilizar para cuidar tanto mi rostro como mi cuerpo.